El equipo, conformado por cinco estudiantes de la U.E. Francisco Tamayo, representará al estado Miranda en la fase nacional tras destacar con éxito en la prueba clasificatoria digital de la II Olimpíada Venezolana Juvenil de Ciencia (OVJC)
(Prensa Fundacite) – Con termómetros que superan los 37 grados centígrados como cifra habitual, y con la amenaza latente del fenómeno de “El Súper Niño”, un grupo de jóvenes científicos del municipio Independencia decidió no quedarse de brazos cruzados. Integrado por los jóvenes estudiantes: Fernando, María, Wuikelman, Alexa y Abraham, pertenecientes a la Unidad Educativa Privada Francisco Tamayo, conforman el equipo olímpico que representará al estado Bolivariano de Miranda en la Olimpiada Venezolana Juvenil de Ciencias, y su misión es refrescar las estructuras escolares y hogares de la región a través de la ciencia.
El equipo nos dio la primicia durante su participación como ponentes Olímpicos en la Feria de Proyectos Socioproductivos de la II Fase de Territorialización de los Semilleros Científicos, celebrada en la UEN Rafael Olivares Figueroa. Fue allí donde estos cinco talentos expusieron su innovador proyecto: “Cuantificación de la influencia del albedo superficial en la ganancia térmica de las escuelas del municipio Independencia”, una investigación que busca mejorar la eficiencia energética y mitigar los efectos del cambio climático desde la infraestructura local.
El problema del calor y el “efecto vaporón”
La problemática que aborda el equipo es palpable para cualquier habitante de la entidad. Nos comentan que de acuerdo con datos respaldados por la Nasa Power y la plataforma Wider Hispan, las temperaturas en el municipio Independencia han escalado a niveles que van aumentando, superando los 37°C. Ante esta realidad, los jóvenes investigadores identificaron una de las principales causas: los materiales de construcción.
“Los bloques de cemento que utilizamos mayoritariamente aquí tienen un nivel de albedo superficial muy bajo”, explicó el joven Wuikelman durante su exposición. “Esto significa que absorben una cantidad enorme de radiación solar. Cuando entramos a un lugar y sentimos ese ‘vaporón’ tan característico, es porque esos materiales han estado almacenando calor durante horas”, detalló el estudiante.
La solución: pintura blanca y arcilla ventilada
La propuesta de estos estudiantes Mirandinos es tan sencilla como contundente. Su proyecto demuestra que el tipo de material y, sobre todo, el color de la pintura exterior, influyen drásticamente en la temperatura interior de las edificaciones.
“Medimos que un bloque de cemento puede alcanzar hasta 70 grados centígrados durante el día”, señaló la estudiantes Maria. En contraste, el bloque de arcilla ventilado y, especialmente, la aplicación de pintura blanca (o cal) pueden reducir esa temperatura hasta en un 23%, bajándola a unos 47 grados.
Nos comenta Abraham que: “El color blanco repele los rayos UV, mientras que una platabanda o una lámina de asfalto almacena calor por más de seis horas, irradiándolo durante la noche y haciendo insoportable el descanso en los hogares”.
El equipo recomendó a las autoridades municipales y a la comunidad en general lanzar campañas masivas para pintar de blanco las viviendas, utilizando opciones económicas y efectivas como la cal, lo que no solo mejoraría la calidad de vida, sino que reduciría el uso de aires acondicionados y ventiladores, contribuyendo a la eficiencia energética.
El respaldo docente y el camino a la final nacional
La profesora guía del equipo, Rosa Marin, quien se desempeña como docente olímpica por primera vez, expresó su orgullo y satisfacción por el recorrido de sus pupilos. “Ellos vienen ejecutando este proyecto desde el inicio del año escolar. Hemos realizado estudios a nivel institucional y ya hemos tenido la oportunidad de presentarlo ante el Gobernador del estado, Elio Serrano, y nuestra jefa única de educación, la doctora Rosa Becerra”, comentó la educadora.
La docente destacó el apoyo recibido por parte del CDCE del municipio Independencia y el respaldo del Ministerio de Educación, siguiendo los lineamientos del ministro Héctor Rodríguez. “Mi trabajo principal es prepararlos para un futuro mejor. Venezuela necesita profesionales de alta gama en el área científica”, enfatizó.
Nervios, experiencias y futuro universitario
Para la profesora Rosa Marin, la experiencia ha sido “totalmente satisfactoria”. “Aunque hay nervios y angustias, ver cómo ellos se desenvuelven con cualquier público y conocen a personalidades es una base maravillosa para su futuro”, señaló.
El equipo, compuesto por un estudiante de 3er año, uno de 4to año y tres de 5to año, no solo buscará la gloria en la competencia nacional (donde se enfrentarán a los representantes de otros estados), sino que también vislumbra un futuro académico prometedor. Gracias a su investigación en el área de ciencias, estos jóvenes tienen abiertas las puertas para obtener cupos universitarios en carreras científicas, consolidando así el semillero de talentos que necesita el país.
El estado Miranda ya tiene a sus representantes. Con ciencia, conciencia ambiental y pintura blanca en mano, estos cinco estudiantes demuestran que la solución al cambio climático también puede estar en el color de nuestras paredes.



